Hemos empezado con muy buen pie; ahora, cuidemos de la escuela. El tejado necesita aislamiento acústico. Esto proporcionará un mejor entorno de aprendizaje.
«¡Cuando una clase empieza a cantar, todas cantan!», explica Agnes al describir el reto al que se enfrenta actualmente el colegio. Para empezar, gracias a la recaudación de fondos de Okulaba.org, se han comprado pupitres y bancos, y el colegio ya está abierto e imparte clases a 44 alumnos.

El techo no ofrece un entorno de aprendizaje protegido
Pero aún queda mucho por hacer.
Gracias al esfuerzo de la propia escuela, se ha excavado un pozo que suministra agua potable. Esto también facilita la preparación de las comidas escolares.

Cada alumno recibe un té durante el recreo y una comida escolar, elaborada principalmente con ingredientes de la granja vecina, que suministra alimentos frescos.

La comida del colegio es una parte importante de la alimentación; en ocasiones, es la única comida que se toma con regularidad.
Ahora hay que enlucir las paredes para evitar que la lluvia se filtre en su interior. Cada aula debe contar con un techo para aislarla acústicamente mejor de las demás aulas. De este modo, cuando una clase empiece a cantar, las demás podrán seguir trabajando. Si sobra dinero, se destinará a material escolar, como pósteres, cuadernos y rotuladores.
Estas son nuestras próximas prioridades:
- construir los techos de manera que proporcionen aislamiento acústico
- enyesar el edificio para conservar las paredes
Nuestro objetivo es recaudar 5 000 euros para que este importante paso se haga realidad. Le rogamos que nos ayude a alcanzar nuestro objetivo; cualquier aportación es de gran ayuda.
Si puede colaborar con Okulaba.org aportando una pequeña cantidad de forma periódica —tal y como ya están haciendo algunas personas maravillosas—, nos ayudará a realizar de forma continuada las inversiones que tanto necesita el colegio.
